Cada 10 de febrero, la República Dominicana conmemora el Día del Folklore Dominicano, una fecha dedicada a reconocer y celebrar el conjunto de manifestaciones culturales que definen la identidad del pueblo dominicano.
Esta celebración rinde homenaje a las tradiciones que han sido transmitidas de generación en generación y que constituyen la esencia de nuestra historia, nuestras creencias y nuestra forma de vivir.
El folklore dominicano es el resultado de una rica fusión de influencias taínas, africanas y europeas, visibles en la música, los bailes, la gastronomía, la religiosidad popular y las expresiones artísticas del país. Ritmos como el merengue, la bachata, los palos, el gagá y la salve, así como los coloridos trajes típicos y las festividades populares, reflejan la diversidad cultural que caracteriza a la nación.
Esta fecha se conmemora en honor a Fradique Lizardo, destacado investigador, folklorista y promotor cultural, cuyo trabajo fue fundamental para documentar y preservar las expresiones tradicionales dominicanas. Su legado sigue siendo un referente indispensable para el estudio y la valoración del folklore nacional.
Más allá de la celebración, el Día del Folklore Dominicano cumple una función esencial: recordarnos quiénes somos y de dónde venimos. El folklore no es una manifestación estática del pasado, sino una expresión viva que evoluciona junto a la sociedad. En las escuelas, comunidades y espacios culturales, esta fecha invita a fortalecer la educación cultural y a fomentar el orgullo por las raíces nacionales.
En un mundo cada vez más globalizado, donde las tendencias externas influyen de manera acelerada en la identidad cultural, preservar el folklore dominicano se convierte en un acto de responsabilidad colectiva. No basta con recordar nuestras tradiciones un día al año; es necesario integrarlas de forma activa en la vida cotidiana, en la educación formal y en los medios de comunicación.
El folklore no debe verse como algo antiguo o exclusivo de actos protocolares, sino como una herramienta de cohesión social y de reafirmación de la identidad nacional. Apostar por su preservación es apostar por una juventud consciente de su historia y orgullosa de su cultura. Ignorar nuestras raíces, por el contrario, supone el riesgo de perder elementos fundamentales que nos distinguen como nación.
El Día del Folklore Dominicano es una invitación a valorar, respetar y difundir las tradiciones que nos definen como pueblo. Celebrarlo es reconocer que nuestra cultura es un patrimonio vivo que merece ser protegido y transmitido a las futuras generaciones, no solo como recuerdo del pasado, sino como parte activa del presente y del futuro dominicano.


